Monday, May 3, 2010

diálogo coloquial

Cerebro: No sé qué siento.
Corazón: Sí, sí sé que siento. Sólo tengo miedo.
Cerebro: ¿En realidad tengo miedo?
Corazón: Sí, tengo miedo.
Cerebro: Creo que es la cuestión del tiempo. Muy rápido, ¿no?
Corazón: Quizás muy lento.
Cerebro: Pero no quiero...
Corazón: Sabes que sí.
Cerebro: Pero no debo.
Corazón: Deber y querer son cosas muy diferentes. Sabes que ya yo he tomado una decisión.
Cerebro: Me molesta que no hayas dialogado conmigo antes.
Corazón: Me conoces. Sabes que soy impulsivo.
Cerebro: Sí, pero por eso mismo terminas pasando por malos ratos.
Corazón: Sabes que sólo busco la felicidad. Sabes que no pienso dos veces antes de actuar. Sabes que estoy descontrolado.
Cerebro: Lo sé, lo sé. Tienes que parar de ser tan egoísta. Recuerda que existo y que estas decisiones que tomas afectan a los demás.
Corazón: Perdóname...
Cerebro: No pidas perdón si sabes que no cambiarás.
Corazón: No puedo controlarme.
Cerebro: Y por esto, moriremos o viviremos.
Corazón: Siempre soy yo él que toma los riesgos. Siempre soy yo el culpable.
Cerebro: Pero es que es verdad.
Corazón: En realidad, ¿quisieras cambiar mi manera de ser?
Cerebro: Sabes que por más que quisiera o no quisiera hacerlo, no tengo dicha aquí.
Corazón: Eso lo sé, pero contéstame. Si fuera posible, ¿me cambiarías?
Cerebro: Corazón... sabes que sólo utilizo la razón y por esto mismo, nunca podré contestar esa pregunta. No soy tú.
Corazón: La esperanza nunca se me escapa.
Cerebro: Quisiera sentir como tú.
Corazón: Por mi lado, no quisiera razonar como tú. Quizás sufro, pero a veces estos riesgos que tomo provocan una felicidad interminable.

2 comments:

^ antonio said...

¡Genial! Aunque medio tristón, jeje.

Mucho éxito cazadora.

diana said...

gracias :)